COMUNICADO, 20 de marzo de 2009
- El gobierno federal con el pretexto de combate a la delincuencia organizada y narcotráfico esta violentando los derechos humanos y garantías individuales de los ciudadanos Oaxaqueños.
- El incremento de la fuerza Militares en la ciudad de Oaxaca, ponen un alto grado de tensión a la sociedad Oaxaqueña ante casos concretos de violaciones a derechos humanos.
AL PUEBLO EN GENERAL
A las organizaciones nacionales e internacionales de Derechos Humanos
Nuestro país enfrenta una paulatina militarización bajo el argumento del combate al narcotráfico y al crimen organizado. En materia de derechos humanos esto ha significado graves violaciones favoreciendo un patrón de impunidad y atropello a las garantías constitucionales. Así lo documentan las 15 recomendaciones que la CNDH en los dos años del gobierno actual, ha realizado a la Secretaria de la Defensa Nacional, entre otros informes de organizaciones civiles que documentan diversas agresiones.
Oaxaca no es la excepción. Durante los últimos meses los patrullajes y retenes del Ejército Mexicano en las carreteras estatales han sido constantes; realizando interrogatorios ilegales a los transeúntes y automovilistas permitiendo el paso de las personas tras agresivas revisiones anticonstitucionales. Por otra parte, hemos podido constatar que desde 2006, el Ejército intensifico sus operativos en diferentes regiones del Estado, a través de retenes en carreteras, en las brechas que conducen a las comunidades o rancherías; instalación de campamentos, incursionando en las comunidades para sembrar el temor en la población.
Los patrullajes han sido constantes, así como las violaciones a los derechos humanos y garantías individuales cumpliéndose la política de criminalizar a toda persona que tenga la mala suerte de cruzarse con los operativos militares. Tan solo en el último mes han sido públicos cuatro casos de tortura, tres de ellos en el Istmo de Tehuantepec (el comerciante Guillermo Marín Campos, 28 de febrero en Salina Cruz, Rodolfo Xicoténcatl González y Ernesto Quiroz Fernández el 22 de febrero).
El cuarto caso es el de ROMAN GARCIA HERNANDEZ, campesino originario de la comunidad de San Dionisio Ocotepec, Tlacolula Oaxaca, quien fue brutalmente detenido en un reten militar acusado de transportar droga, remitido el pasado 6 de marzo al Hospital Civil en estado de coma, aunque ha reaccionado al tratamiento su estado de salud sigue siendo delicado y aún se desconocen los daños cerebrales que pueda tener. He aqui el testimonio de su esposa, quien se encontraba presente en el momento de la agresión:
«Siendo aproximadamente las 17:30 del día viernes 27 febrero salimos yo y mi esposo de nuestro domicilio, ubicado en la población de San Dionisio Ocotepec, Tlacolula Oaxaca, caminamos sobre la carretera nos dirigíamos hacia el Rancho las Lagunas, pedimos un aventón y se paro una camioneta, solo venia un conductor, nos dijo que nos subiéramos en la batea de la camioneta, nos subimos solo vimos que venían unas cajas de cartón. Transcurrieron unos veinte minutos de camino, eran aproximadamente las 6:30 de la tarde, ya habíamos avanzado como dos kilómetros de San Dionisio, rumbo al rancho las lagunas, sorpresivamente el conductor de la camioneta se paró y se bajó de la camioneta empezando a correr hacia el campo, porque adelante habia un reten militar. Eran cinco personas las que se acercan a la camioneta traían armas largas, nos encañonaron y se dirigen hacia nosotros, nos insultaban decían «bájense de la pinche camioneta putos, ya se los cargo la chingada». Como no sabíamos que hacer uno de los militares se sube a la camioneta y bota a mi esposo sobre el piso desde arriba de la camioneta, cuando el cae empieza a sangrar de su cabeza, yo me asuste mucho pero no me permitían explicar nada, ellos solo nos decían insultos, eran tres los que golpeaban a mi esposo por que los otros dos solo observaban.
Ya tirado en el piso le empezaron a golpear con las culatas de sus armas largas en el estomago, con fuerza y saña, mientras nos mentaban la madre, y nos decían muchas groserías, hay cosas que no entendía por que no entiendo bien el castellano, ya que nuestra lengua es el zapoteco. Empezaron a preguntar de quien era lo que había en la camioneta, y sin dejarlo de golpear insistían en que dijera de quien era la camioneta, pero mi esposo y yo no lo sabemos. Como no decíamos lo que ellos querían, siguieron golpeándolo llevándolo sobre el camino de terracería a rastras hasta llegar a un estanque en donde habitualmente toman agua los animales (bebedero de agua para ganado) de aproximadamente un metro de profundidad, ahí agarraron de la cabeza a mi esposo y lo sumergieron en el agua tratando de ahogarlo. Yo les suplicaba que lo dejaran pero no hacían caso, pude darme cuenta que uno de los que lo golpeaban es el Subteniente Alfredo Hernández Méndez de infantería y batallón, por que eso llevaba bordado en su uniforme. Tambien pude ver los nombres de otras dos personas TEODARDO OSORIO JIMENEZ Y CARLOS VASQUEZ GARCIA.
Mi esposo casi se ahogaba cuando lo dejaron de sumergir, ya no podía hablar ni moverse, sangraba de su cabeza, como no podíamos decirles de quien era la camioneta. Yo me asuste mucho y empecé a correr hacia mi domicilio, desesperada pensé que mi esposo lo podían haber matado, cuando llegue a mi domicilio le conté lo que había pasado a mi familia, ya no pudimos salir de la población por que ya era muy noche, al otro día temprano, es decir, el día 28 de febrero me dirigí acompañada de un familiar a la Procuraduría General de la República, lugar en donde me dijeron que si lo habían llevado en calidad de detenido, pero que debido a la certificación medica y al estar delicado de salud, lo habían canalizado al Hospital Civil para que recibiera atención médica. Lugar a donde me traslade inmediatamente y se me informo que mi esposo se encuentra muy grave, que presenta un cuadro de Insuficiencia Respiratoria Aguda deAdulto (SIRPA), tambien me fue informado que tiene una guardia permanente por parte de la PGR. El se encuentra inconsciente y por lo tanto no es posible aun que diga lo que le paso.»
Por todo lo anterior:
RECHAZAMOS de manera enérgica la intervención de las Fuerzas Militares realizando en el estado acciones de seguridad Pública.
RESPONSABILIZAMOS al Gobierno del Federal por los hechos violentos vividos por el señor ROMAN GARCIA a manos de miembros del EJERCITO MEXICANO, que han puesto en peligro su vida.
EXIGIMOS al Secretario de la Defensa Nacional estricto respeto a los derechos humanos y garantías individuales de todo ciudadano.
EXIGIMOS al gobierno federal la atención inmediata a este hecho infame, realizado por miembros del EJERCITO MEXICANO; por consiguiente le urgimos el retiro inmediato del Ejercito Mexicano del Estado de Oaxaca y garantice el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos.
SOLICITAMOS a la Comisión Nacional de los Derecho Humanos actué con imparcialidad y prontitud, emitiendo las recomendaciones sobre las violaciones a los Derechos Humanos cometidos el en contra de ROMAN GARCIA HERNANDEZ.
Atentamente
Comité de Liberación 25 de Noviembre A.C.
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