25 Nov 2008 | Campañas

Mensajes de sacerdotes y ex-presos en el marco del 25.11.2008

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Homilia de los sacerdotes

“He visto la humillación de mi pueblo. He bajado para librarlo del poder” (Ex 7.8).

Hermanas (os) que trabajan por la verdad, la justicia y la paz en Oaxaca:

Los sacerdotes firmantes de este mensaje somos motivados por Ustedes mujeres y hombres que han resistido la represión, la tortura y el encarcelamiento en este lugar de persecución y sufrimiento llamado Oaxaca. Ustedes son verdaderamente bienaventurados porque han padecido por causa de la justicia. Su experiencia martirial impregnada de fe en Jesús y en su Madre Santa La Virgen, nos hace reconocerlos como hijos muy amados de la Iglesia; por eso, con veneración y respeto, en ustedes escuchamos a Dios y compartimos sus luchas y esperanzas (G. et Sp. 1).

Como discípulos de Cristo, en la Iglesia seguimos hoy el criterio de discernimiento que El mismo nos enseñó al juzgar el ejercicio del poder de hombres de su tiempo: ”Los reyes de las naciones se portan como dueños de ellas y, en el momento en que las oprimen, se hacen llamar bienhechores” ( Lc 22, 25).

Especialmente en los acontecimientos más recientes de Oaxaca podemos afirmar que lo que Jesús experimentó es totalmente vigente.

Mencionamos algunos hechos:

  1. Hace dos años, justamente en la fecha que hoy conmemoramos, la gran represión -ordenada por quienes se sienten dueños de este pueblo-, dejó un saldo enorme de heridos, torturados, lisiados física, psicológica y hasta espiritualmente; y encarcelados que luego fueron trasladados ilegalmente a penales de alta y mediana seguridad fuera del estado. Todo eso se justificó diciendo que era para preservar la paz y el respeto a las instituciones.
  2. Previamente, ante el grito de un pueblo que exigía justicia y cambio en el modo de ejercer el poder, hubo asesinatos y detenciones arbitrarias de hombres y mujeres que, después de ser vejados en lugares clandestinos. aparecían en distintas cárceles. Para no escuchar al pueblo, se oía desde las alturas del poder que sería un mal mensaje que las manifestaciones y los gritos sirvieran para tumbar la solidez de la institución gubernamental y presidencial.
  3. En estos últimos días, después de que nunca se hizo nada por aclarar los asesinatos políticos, ante la presión de Estados Unidos para presentar a los culpables del asesinato de su ciudadano Brad Will, contra todo sentido de justicia, contra las recomendaciones e investigaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, enviando el peor mensaje al pueblo respecto al acatamiento a los dictámenes de una institución que debe ser respetada, se optó por escoger a un inocente para convertirlo en culpable. Porque Juan Manuel Martínez Moreno, miembro activo de nuestra Iglesia, respetado y querido en este pueblo es inocente, no es más que un muro interpuesto para proteger a quienes deben ser investigados de acuerdo a los testimonios videograbados, a testigos oculares y recomendaciones de la CNDH. En Oaxaca este modo de desviar la justicia ya es muy conocido, este caso es la calca de lo que hicieron con el C. Agustín Sosa para culparlo de la muerte de su amigo el profesor Serafín, Lo extraño en el caso de Juan Manuel es que la procuración de justicia nacional haya asumido la versión del estado por encima de la misma CNDH. Parece no darse cuenta que a medida que más tarda en investigar a quienes han sido protegidos y premiados, más se arraiga en el pueblo y fuera del país la convicción de que la muerte del periodista estadunidense fue un crimen de estado.
  4. Se vino también la represión contra nuestro amigo en la fe, Pedro Matías Arrazola, periodista con ideales y esperanzas de dignidad para este noble pueblo oaxaqueño, honesto al investigar y comunicar la verdad a la opinión pública, molesto para quienes acostumbran gobernar con mentira. Acababa de publicar un tema referente al esclarecimiento de la muerte de Brad Will cuando fue levantado y torturado: después de amenazarlo de ir contra él y su familia, apareció ya no en una cárcel, sino tirado por el rumbo de Tlacolula. Un mensaje de amedrentamiento contra todos los periodistas oaxaqueños honestos. Sin embargo, poco tiempo antes, se gritaba por todos los medios que Oaxaca estaba a la vanguardia en el respeto y leyes sobre la libertad de expresión.

Se requeriría de libros enteros para enumerar todos los hechos que corroboran en Oaxaca lo dicho por Jesús. Los obispos de nuestro continente lo actualizan de este modo: “Vemos con preocupación el acelerado avance de diversas formas de regresión autoritaria por vía democrática…el recrudecimiento de la corrupción en la sociedad y en el Estado, que involucra a los poderes legislativos y ejecutivos en todos sus niveles, y alcanza también el sistema judicial que, a menudo, inclina su juicio a favor de los poderosos y genera impunidad, lo que pone en serio riesgo la credibilidad de las instituciones públicas y aumenta la desconfianza del pueblo, fenómeno que se une a un profundo desprecio de la legalidad” (CELAM, D. Aparecida 74.77).

A las palabras con que juzgó el poder, Jesús añadió: Ustedes no deben ser así. Al contrario, el más importante entre ustedes se portará como si fuera el último, y el que manda como el que sirve” (Lc 22, 26).

Con estas palabras, en el momento histórico que vivimos, Jesús da ánimo:

  1. A ustedes amigos de la Cofadapo, para seguir unidos y firmes en el testimonio que han dado. Convencidos de su inocencia, perseveraron, sin negociar su conciencia, hasta recuperar plenamente su libertad; pero una vez recuperada no se retiraron a vivir en la frágil comodidad del miedo y de la indiferencia; por el contrario están aquí para recoger su espíritu, espíritu de fe en un Dios que quiere una mejor vida para todos, espíritu de confianza en que la justicia para Oaxaca es posible, espíritu de fortaleza para llevar a los tribunales a los verdaderos asesinos de esperanzas, de personas de bien y de instituciones. En fin, espíritu que hará avanzar a este pueblo hacia una auténtica democracia en la que el que mande sea el servidor de todos. Su espíritu que en este lugar, junto a la catedral de Oaxaca, quisieron arrebatárselo amontonándolos lastimados y desmayados sin ninguna sensibiidad humana, ahora les es devuelto por el Creador de personas que en adelante con mayor fuerza seguirá cerca y junto de ustedes.
  2. A los integrantes del Comité 25 de Noviembre que nunca abandonó su tarea de defender legalmente, hasta obtener su liberación, a los presos políticos que Dios puso en su camino -tarea que siguen y seguirán realizando-, corriendo riesgos y amenazas que orillaron a la CIDH a pedir al gobierno de México medidas cautelares para ustedes.
  3. A los expresos políticos y víctimas del conflicto oaxaqueño que con profundo sentido de justicia y gran valor civil han iniciado junto con el Comité 25 de noviembre la demanda legal contra todos aquellos funcionarios públicos que en nombre del Estado los reprimieron, porque es tiempo de que ellos respondan ante la ley y ante el pueblo de México por las violaciones a los Derechos humanos de ustedes, que lastiman a todos los mexicanos.
  4. A los familiares y amigos de Juan Manuel para que no cejen en su trabajo por ver brillar la justicia para él y para todos los que injustamente siguen siendo perseguidos para hacerles pagar delitos que no cometieron.
  5. A los periodistas oaxaqueños que, como Pedro Matías, sienten con todo su poder el Espíritu de la Verdad y se arriesgan a seguir siendo forjadores de un nuevo país cimentado en la palabra verdadera.
  6. A quienes de buena fe y con honradez militan en partidos políticos, especialmente los más antiguos. Porque es tiempo de que impulsen una revisión a fondo de sus principios y su comportamiento ético. No es justo, no es humano, no es cristiano que en el pueblo vaya quedando firme la idea de que un partido político es un coto de poder y un nido de protección a delincuentes de todos los niveles. Eso no favorece la tarea prioritaria que tiene todo partido de promover una auténtica democracia, por el contrario mina las bases de la democracia y la credibilidad de su partido. Para ser creíbles, no basta que ganen o recuperen muchos espacios de poder, pues en México tenemos una larga y lamentable experiencia de fraudes electorales y cooptación del voto. Esas luchas sin cuartel por posiciones, que el pueblo ve en Oaxaca, que bueno sería que se transformaran en una selección inteligente y civilizada que presentara candidatos que por si mismos fueran ya un mensaje de paz y excluyera a promotores de daños sociales merecedores de juicios legales y políticos. Ojalá recuperen la conciencia de su responsabilidad histórica teniendo presente que este pueblo ha crecido y sigue creciendo mucho en su visión crítica, de modo que ya no puede ser manipulado por mensajes mediáticos orientados a restaurar imágenes de políticos que están totalmente deterioradas. Ojalá piensen en la advertencia que hacen los Obispos latinoamericanos: “Los privilegiados…si se retienen celosamente sus privilegios y, sobre todo, si los defienden empleando ellos mismos medios violentos, se hacen responsables ante la historia de promover “las revoluciones explosivas de la desesperación” (CELAM, D. Medellín, 17).
  7. A las organizaciones civiles que integran a intelectuales, artistas, defensores de derechos humanos y del medio ambiente, indígenas, campesinos, empresarios, servidores de la Iglesia católica y de diversos credos, para que -con lucidez y valentía- sigan aportando todo lo que pueden para dar un nuevo rumbo a la democratización -y todo lo que de ella se deriva- que Oaxaca necesita.
  8. A los maestros oaxaqueños que han dado ejemplo de lucha y de unidad preocupados por el pueblo y por desterrar toda corrupción dentro y fuera de su sindicato; que han demostrado que es posible una democracia en la que manden las bases sobre cualquier grupo, fortaleciendo así su unidad y la autoridad moral de sus dirigentes; y que han emprendido el diálogo con padres de familia y diferentes sectores sociales para hacer corresponsable a toda la sociedad de una educación integral que abarque la vida de las personas y del pueblo.
  9. A nuestro hermano sacerdote de la diócesis de Tehuantepec Alejandro Solalinde, nos unimos a su apostólica tarea de servir y defender a los migrantes centroamericanos que llegan a nuestro país. El mismo Jesús migrante le ayude a sobrellevar las amenazas de que ha sido objeto.

Terminamos nuestro mensaje con esta oración de nuestro recordado y santo arzobispo Bartolomé Carrasco:
“Que Dios nos conceda (como Iglesia) la libertad para arrancar y destruir, para sembrar y plantar (Jer 1,10), o sea, para denunciar todo género de mal y anunciar con valentía el Evangelio del Señor Jesús” (Homilía en la misa de desagravio por el robo de la corona de la Virgen de La Soledad 18-01-92).

25 de noviembre de 2008 a 2 años de la represión a Oaxaca

Pbro. Eulalio C. Vázquez, Pbro. Jorge Pérez García, Pbro. José Rentería Pérez, Pbro. Leoncio Hernández Guzmán, Pbro. Miguel Angel Morelos García, Pbro. Manuel Arias Montes, Pbro. Emeterio López Sánchez, Pbro. Leopoldo Martínez Martínez, Pbro. Angel Angeles Cruz, Pbro. Francisco Silencio Cruz, Pbro. Guillermo Velásquez Gordillo, Pbro. Juan Ruiz Carreño, Pbro. Fernando Cruz Montes, Diócesis de Tehuantepec, Pbro. Ranulfo Pacheco López, Pbro. Roberto Raygoza Beltrán, Pbro. Francisco Ruiz Ramírez, Pbro. José Lino Tenorio Cayetano, Pbro. Juan Ignacio Ortega Gómez, Pbro. Herminio Guerrero Ferreira, Pbro. Lucio Santiago Santiago, Pbro. Santiago Ramos López, Pbro. David Jaramillo Rico, Pbro. Víctor Cabrera Rodríguez, Pbro. Mario Hernández Siordia, Pbro. Ramón Rosado Ambrosio, Pbro. Benito Nolasco Prado, Pbro. Francisco Ponce Salmerón, Pbro. Pablo Andrés García Cruz, Diócesis de Puerto Escondido, Pbro. Armando Muñoz Jarquín, Pbro. Fidel Zurita, Pbro. Jaime Meneses Lavariega, Pbro. Severiano Mendoza Delgado, Pbro. Feliciano López López, Pbro. Alejandro Zárate Herrera, Pbro. Héctor A. Santiago Pacheco, Pbro. Arturo Nicolás Vázquez, Prelatura de Huautla, Pbro. José Luis Sánchez, Pbro. Víctor Villalobos, Pbro. Julio Ricoy Castillejo, Pbro. Jorge J. Pastor Salvador, Pbro. Modesto E. Aceves García, Pbro. Modesto González Sánchez, Pbro. Adán Carrasco Ambros

Carta de Esperanza y Vida

Oaxaca de Juárez, Oax., 25 de noviembre de 2008.

Ubicarnos en el presente, invade nuestros ánimos y corazones de alegría, pero sobre todo de dignidad, ante esta muestra de apoyo y solidaridad de quienes coinciden con nuestros ideales; a quienes nos es grato expresar que estar con vida, de pie y en libertad en nuestro Oaxaca, es motivo de festejo.

Múltiples sentimientos brotan de nuestras almas al recordar los acontecimientos de Oaxaca en el año 2006, cuando el pueblo expresó su inconformidad provocada por la torpeza de un Gobernador del Estado, a quien no vale la pena mencionar por su nombre, porque no es digno de ser nombrado ante personas honestas como las que nos acompañan, y en particular, viene a mi mente la expresión del entonces Secretario de Gobernación Carlos Abascal Carranza, quien desde la Tribuna de la Cámara de Diputados, aseguró »en nombre de Dios no haremos absolutamente ninguna represión en Oaxaca”; lo cual pone en evidenc

ia que la clase política no tiene principios morales ni religiosos, al grado de olvidar que los 2° y 8° Mandamientos de Dios señalan: “No tomarás el nombre de Dios en vano” y “No dirás falso testimonio ni mentirás”, pues contrario a su dicho, instruyó a la Secretaría de Seguridad Pública trasladar a la Policía Federal Preventiva a esta ciudad, y en la tarde y noche del 25 de noviembre de 2006, efectuaron múltiples detenciones al margen de la ley, golpeando y torturando, física y psicológicamente, a quienes anduvieran en las calles de esta ciudad, no por tratarse de delincuentes, sino por soñar con un mundo distinto, en el que impere la observancia de la ley, un mundo justo y equitativo, en el «Que ningún ser humano tenga derecho a mirar desde arriba a otro, a no ser que sea para ayudarlo a levantarse».

Fuimos golpeados, torturados y trasladados inicialmente a diversos penales del estado como Miahuatlán, Tlacolula y Cuicatlán, sin que se nos permitieran comunicarnos con nuestras familias y sin recibir atención médica. En medio de total hermetismo el entonces Secretario de Protección Ciudadana Lino Celaya Luría, en complicidad con la Comisión Estatal de Derechos Humanos, nos catalogó “delincuentes de alta peligrosidad”. Nos trasladaron, en avión, a un destino que ignorábamos y pasados los días supimos que habíamos ingresado al Centro Federal de Readaptación Social número 4 de mediana seguridad de Tepic, Nayarit, donde fuimos aislados, al ubicarnos en celdas separadas.

En esas celdas, a las que irónicamente llamaban estancias, con múltiples golpes y lesiones en el cuerpo, sobre todo, en la cabeza. Dolidos, más en el alma que en el cuerpo, en instantes éramos presos de la desesperación, al grado de pensar que nunca más estaríamos en nuestro Oaxaca, que no estaríamos con nuestros familiares porque no alcanzaríamos nuestra libertad, pues fue coartado nuestro derech

o de defensa en juicio, al no permitirnos estar asistidos por un abogado, y encomendándonos en ese Dios justo que a sus 33 años fue asesinado a manos del poder, por razones políticas y no religiosas, tratábamos de encontrar la luz de la esperanza que iluminara las tinieblas en las que nos tenían, y tantas fueron nuestras plegarias que, a muchos kilómetros de distancia, nuestros pueblo oaxaqueño salía a las calles a exigir nuestra libertad, exponiendo su propia integridad y libertad personal, logrando su objetivo, pues el 16 y 20 de diciembre de 2006 fuimos regresados a tierras oaxaqueñas, y con su apoyo a través de la oración, así como la eficiente Defensa Legal de los Abogados de la “LIMEDDH” y “Comité de Liberación 25 de noviembre”, por medio de juicios de amparo ante el Juzgado Tercero de Distrito en el Estado, que nos fueron concedidos, hemos logrado obtener nuestra libertad absoluta. Esas sentencias absolutorias, son la prueba fehaciente e indubitable que no somos delincuentes, que buscar un mejor futuro no es infringir la ley.

Al paso del tiempo, nos damos cuenta que, en su momento, la sangre manchó nuestras camisas, playeras o dorsos desnudos, pero nunca nuestra dignidad y nuestra conciencia de clase, al contrario, nuestra experiencia nos ha enseñado que, sobre todas las cosas, debemos ser pacientes, perseverantes y decididos. Nada debe llevarnos al desánimo, pues “sin lucha no hay victoria”.

Aprendimos que por muy oscuras que sean las noches, a lo lejos siempre habrá una estrella

que las ilumine. Esta vez no fue nada más una la que alumbró nuestros caminos de retorno y liberación, sino fueron muchas, que en su conjunto forman la constelación llamada “Pueblo de Oaxaca”, un pueblo noble, digno y consciente, que caminó y sigue caminando con nosotros. Por tal razón, aquí y ahora, unidos los que convergemos en ideas y sueños elevemos nuestras plegarias al Creador, para que, como pueblo lleguemos a la tierra prometida, a un Oaxaca con gobernantes honestos y comprometidos con el bienestar de su gente.

A todos ustedes, por su presencia y apoyo solidario, les ofrecemos nuestros agradecimientos y les pedimos sigan elevando sus plegarias por un Oaxaca en paz, pero con justicia.

Fraternalmente

LOS EXPRESOS INJUSTAMENTE DETENIDOS

EL 25 DE NOVIEMBRE DE 2006

Carta de Esperanza

Escrita por Elia Coca Gómez*

A 2 años de las 143 detenciones arbitrarias vividas por la ciudadanía oaxaqueña.

Agradecemos a Dios por la oportunidad que nos da día a día y a este digno pueblo que sigue firme y resistiendo. Donde un día nació una esperanza, de un movimiento que surgió con tantas demandas justas y que puedan tener un buen final … y saber que esa esperanza que tanto anhelamos, llegará.

Por eso hoy nos encontramos reunidos con fe para unir fuerzas y gritar a una sola voz ¡ justicia y

Libertad ¡ para todos los oaxaqueños, y el mundo entero.

La esperanza es que algún día cambie todo, que lo hagamos cambiar con nuestra participación y reflexión social, lo que vivimos puso a prueba nuestra resistencia y nuestra esperanza y hoy nuestra fe nos mantiene en pie porque creemos en un Dios justo y que también lucha por la justicia como luchó con el pueblo, en el éxodo y como dio la cara Dios mismo en su hijo Jesucristo frente a los gobernantes romanos y traicionado por su pueblo judío cuando lo sentenciaron a muerte. Porque el proyecto de Dios es un proyecto que derriba a los falsos gobernantes, que no buscan más que vanagloriarse a pesar de los atropellos que cometen contra todo el pueblo.

El pasado 21 de noviembre nos hemos decidido a denunciar al Estado Mexicano por las infamias que sufrimos cuando nos tuvieron presos. Nos acusaron de delitos que nunca cometimos y ahora que lo hemos demostrado legalmente, hemos interpuesto nuestra denuncia, para que se señalen a los verdaderos responsables de las agresiones que sufrimos.

Y en todo este camino de sufrimiento, Dios ha estado de nuestra parte, cuando hemos llorado, nuestra fé enjugó nuestras lágrimas; cuando gritamos de dolor, sabíamos que Dios nos escuchaba y aunque algunos renegaron por un momento no fue por falta de fe sino por desesperación.

Pero decir que Dios está de nuestra parte es decir que nosotros y nosotras estamos con él, con su proyecto de vida; no de muerte como de aquellos asesinos que nos quieren ver llenos de miedo y sin hacer nada por organizarnos.

Ahora más que nunca sabemos que Dios comparte nuestra exigencia de Justicia y aunque intenten matarnos es más grande nuestra fe y esperanza. Y recuerden siempre, Dios está con nosotros, de todo nos cubrirá, nada nos faltará … todo, todo se descubrirá.

Oaxaca de Juárez Oaxaca a 25 de Noviembre 2008.

* ex-presa del 25 de noviembre del 2006


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